LOEWE Aire Sutileza Elixir: así fue el exclusivo lanzamiento en Colombia

El pasado 25 de marzo de 2026 fuimos invitados en exclusiva al lanzamiento de LOEWE Aire Sutileza Elixir en Colombia, una novedad que retoma la delicadeza de Aire Sutileza y la proyecta hacia un terreno más envolvente, más texturizado y más contemporáneo. La presentación estuvo planteada como un recorrido sensorial en el que no solo se olía un perfume: se entrenaban los sentidos para entender cómo nacen las familias olfativas y cómo una casa como LOEWE traduce la naturaleza en lenguaje perfumístico.

Para entender este lanzamiento hay que mirar primero el universo Aire. LOEWE señala que esta familia está inspirada en el aire puro y fresco que nos rodea, con una idea de ligereza, vitalidad y libertad. Además, la casa sitúa el nacimiento de Aire en 1985, dentro de la historia de sus grandes fragancias. En su versión original, Aire Sutileza se construye alrededor de una firma delicada de pera, muguet y jazmín, una base muy clara para comprender desde dónde parte este nuevo Elixir.

Lo interesante de LOEWE Aire Sutileza Elixir es que no se presenta como una simple versión “más fuerte”, sino como una reinterpretación con mayor resonancia y otra arquitectura olfativa. Oficialmente, LOEWE la describe como una composición floral, frutal y almizclada que abre con pera, bergamota y limón, evoluciona hacia un corazón de flor de naranjo, jazmín sambac y magnolia, y descansa sobre un fondo de vetiver, sándalo y almizcles. A eso se suma el LOEWE Accord, una nota exclusiva de la casa inspirada en el aroma complejo y resinoso de la jara silvestre española, que funciona como parte de su ADN olfativo. La perfumista interna de la marca, Nuria Cruelles, es quien lidera estas creaciones dentro del universo de LOEWE Perfumes.

La presentación estuvo completamente alineada con esa visión. Cada invitado tenía en su mesa materiales naturales y cotidianos para explorar con antifaz, dejando a un lado la vista para activar el tacto, el olfato, el gusto y, solo al final, la observación directa. Hubo cáscaras de limón, naranja y pomelo, especias como canela, pimienta y clavo, una rosa, hierbas aromáticas como romero y salvia, una vaina de vainilla, maderas impregnadas con oud y, finalmente, una pera verde, el ingrediente que conectaba de forma más directa con el lanzamiento. Más que aislar notas exactas de fórmula, el workshop buscaba explicar de forma tangible cómo se sienten y se interpretan las distintas familias olfativas en perfumería.

ingredientes para la experiencia olfativa

La experiencia...

Fue un recorrido sensorial en el que, a medida que descubríamos una familia olfativa, nos presentaban también una creación de la casa capaz de representarla. Todo comenzó con la familia hespéride o cítrica: trabajamos con cáscaras de pomelo, limón y naranja, y al tocarlas podíamos sentir cómo dejaban sobre la piel pequeños rastros de aceite, una forma muy clara de entender el origen natural de esa frescura brillante que tanto define a este universo. Son notas que aportan luz, equilibrio y una sensación chispeante, casi inmediata, y como referencia de esta familia nos presentaron Casa de Campo, de la colección Un Paseo por Madrid, una fragancia que, sin ser estrictamente cítrica, sí expresa muy bien ese balance entre lo verde, lo luminoso y lo vibrante.

Después llegaron las especias. Cada uno tomó una bolsa distinta para reconocerla primero por el tacto y luego por el aroma: canela, pimienta y clavo iban pasando de mano en mano para que todos pudiéramos percibir sus matices. Allí nos explicaban cómo esta familia introduce profundidad, misterio y carácter, y cómo suele ser responsable de esa estela con más presencia y personalidad. El ejemplo elegido fue LOEWE 7 Elixir, una interpretación intensa y sensual donde la pimienta roja, la manzana roja, el chile picante y el incienso construyen un perfil especiado de gran impacto. Incluso nos invitaron a mezclar las cáscaras cítricas con las especias para entender en la práctica cómo dialogan estos contrastes, una idea que recordaba composiciones como LOEWE 7 Cobalt, donde la pimienta se encuentra con el yuzu en una tensión muy similar.

El recorrido continuó con una de las familias que hoy despierta más interés: la amaderada. Nos entregaron un pequeño cuenco con astillas de madera impregnadas con oud para tocarlas y olerlas con calma. A partir de ese material, nos hablaron del oud como una de las materias más fascinantes y valiosas de la perfumería, una resina que se forma cuando ciertos árboles de agar desarrollan un proceso muy particular con el paso del tiempo. Esa rareza es precisamente lo que le ha dado al oud su aura casi mítica dentro del perfume contemporáneo. Como referencia de esta familia, nos mostraron LOEWE Esencia Elixir, una reinterpretación más intensa de la línea Esencia, donde la sensación amaderada se construye con elegancia y profundidad.

Luego pasamos a una familia mucho más difícil de identificar de inmediato: el almizcle. Nos entregaron una mouillette impregnada con esta nota y la invitación fue simple: oler y describir sensaciones. La respuesta fue casi unánime. Había una impresión de limpieza, de suavidad, de algo blanco y sereno, casi como una textura de piel limpia o de telas claras. Nos explicaban que el almizcle es una nota fundamental en perfumería por su capacidad de prolongar la sensación sobre la piel y aportar una dimensión envolvente y muy íntima. El perfume elegido para ilustrarlo fue LOEWE Earth Elixir, una creación de carácter hedonista y atemporal donde el almizcle se combina con acordes como la trufa blanca y el oud para dar lugar a una firma profunda, silenciosa y sofisticada.

Más adelante apareció un pequeño ramillete de hierbas aromáticas. Nos pidieron ponerlo entre las manos, frotarlo suavemente y acercarlo a la nariz con los ojos cerrados. La sensación era inmediata: aire libre, calma, limpieza, una atmósfera casi de spa. Así nos introdujeron en la familia aromática, representada allí por notas como romero y salvia. El perfume que utilizaron como ejemplo fue LOEWE Solo, una fragancia refrescante y vibrante que resume muy bien ese carácter energizante y natural que suele asociarse con este perfil olfativo.

Después llegó la vainilla, pero no en su versión más obvia o azucarada. Nos entregaron una vaina natural y nos invitaron a abrirla a lo largo para observar su interior, tocar su textura y percibir su aroma real. Fue una experiencia reveladora porque esa vainilla se sentía más intensa, más oscura y ligeramente amarga, muy distinta a la idea simplificada que solemos tener de ella. A partir de ahí nos explicaron la familia gourmand como un territorio cálido, envolvente y especialmente fácil de disfrutar, y pusieron como referencia Un Paseo por Madrid Doré, una composición donde la vainilla se expresa con cuerpo, calidez y una dulzura más profunda y natural.

La familia floral se presentó a través de una rosa blanca. Primero la observamos, luego tocamos sus pétalos, la pasamos sobre la piel y finalmente la desarmamos entre las manos para percibir cómo cambiaba su aroma al contacto y la fricción. Allí entendimos mejor por qué los florales siguen siendo una de las columnas más importantes de la perfumería: transmiten elegancia, suavidad y elevación, pero también requieren materias primas de enorme complejidad. Nos hablaron incluso de la cantidad extraordinaria de pétalos necesaria para obtener aceite esencial de rosa, y esa sola idea bastaba para explicar su valor. Como representante de esta familia nos mostraron LOEWE Solo Ella Elixir, donde la flor protagonista es la tuberosa, interpretada desde una feminidad sofisticada, cremosa y envolvente.

Finalmente llegamos a la gran protagonista de la jornada. Nos pidieron tomar una pera verde entera, observarla, olerla e incluso probarla. Era la forma más directa de entrar en la familia frutal, que reúne aquellas frutas distintas de los cítricos y que, en muchos casos, deben recrearse olfativamente en laboratorio para traducir su aroma dentro de una fragancia. Ese momento conectó de forma perfecta con el lanzamiento de LOEWE Aire Sutileza Elixir, ya que la pera es una de las claves más reconocibles de su identidad. Durante la presentación nos explicaron cómo esta creación dialoga con el legado de LOEWE Aire, la línea icónica nacida en 1985, y cómo casi una década después de Aire Sutileza, Nuria Cruelles retoma su delicadeza para llevarla a una versión Elixir con más textura, más profundidad y una presencia más envolvente. Entre los ingredientes que se destacaron estaban el almizcle, la flor de naranjo, la pera y el Ambrofix, un ingrediente obtenido de manera natural y sostenible a partir de la caña de azúcar.

envase de aire sutileza elixir

En resumen

No se trataba solo de oler una novedad, sino de entender desde dentro los códigos que la construyen. En piel, LOEWE Aire Sutileza Elixir se percibía luminoso pero con cuerpo, delicado pero con una huella más definida, acompañado por matices donde también se dejaban sentir el vetiver, la bergamota y el carácter limpio y refinado de sus flores y almizcles. Uno de los consejos más valiosos que compartieron al momento de probarla fue la forma de atomizar: no concentrar el perfume en un solo punto, sino seguir las líneas del cuerpo para que la fragancia se despliegue mejor con el movimiento y revele su evolución de manera más natural.

Desde una lectura olfativa, el cambio frente a Aire Sutileza se percibe en la amplitud de la composición. La original se movía en un registro más etéreo y transparente desde su trío de pera, muguet y jazmín; el nuevo Elixir amplía esa idea con un arranque cítrico más definido, un corazón floral más cremoso y un fondo más estructurado gracias al vetiver, el sándalo, los almizcles y el LOEWE Accord. El resultado no rompe con el espíritu de Sutileza, pero sí lo lleva a un lugar más sofisticado, más persistente y con mayor profundidad. Esta lectura también coincide con lo compartido durante la experiencia: no se trataba de repetir la misma fragancia con más concentración, sino de construir una nueva versión con énfasis distintos.

Otro detalle que refuerza la identidad del lanzamiento es el frasco. LOEWE mantiene su botella de líneas rectas y vidrio en bloque, pero en esta edición la viste con un degradado verde hoja que remite al tono original de Aire Sutileza, coronado por su característico tapón de madera. Esa coherencia visual encaja con una marca que sigue entendiendo la perfumería como un ejercicio de artesanía, naturaleza y emoción, no solo como producto.

LOEWE Aire Sutileza Elixir deja una impresión muy clara: es una incorporación elegante para quienes disfrutan los perfumes de sensación limpia, luminosa y serena, pero buscan algo con más cuerpo que una frescura convencional. No pierde la delicadeza que hizo reconocible a Aire Sutileza, pero la traduce con más textura, más estela y una firma más actual. Después de vivir su lanzamiento en Colombia, queda claro que LOEWE no quiso presentar únicamente un nuevo perfume, sino una nueva manera de sentir la sutileza: menos aérea en el sentido literal, más envolvente en el gesto y mucho más memorable en piel.

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